Principios del Bienestar Integral

Respiración consciente

Nuestra experiencia humana comienza y termina con una respiración; y respirar será el movimiento que nos acompañe permanentemente en la vida, incluso cuando la mayoría de las veces no nos percataremos de este maravilloso hecho.

Desde la medicina podemos explorar la respiración en su mecánica y química fisiológica para reconocer en ella un proceso vital perfecto que permite al cuerpo funcionar correctamente y mantener su regulación. Pero respirar es mucho más que la función biológica mediante la que inhalamos y exhalamos aire con el objetivo de oxigenar nuestras células. Permitiéndonos una mirada trascendental, respirar puede convertirse en la puerta de entrada a la introspección y el inicio del camino hacia la conexión con nosotros mismos.

Cuando respiramos conscientemente estamos llevando nuestra atención al movimiento y a cada una de las sensaciones que se generan durante los ciclos respiratorios. Respiración consciente se trata de darse cuenta de lo que se siente al respirar, incluido su ritmo y profundidad. Observamos el acto de respirar sin necesidad de modificar la forma natural como está ocurriendo en un determinado momento. Esta observación nos saca del estado distraído en que frecuentemente nos encontramos. De nuestra atención dispersa en las tantas actividades que nos propone el afuera, nos trae a estar presentes con lo que ocurre en nuestro interior. Una función biológica cotidiana que podemos convertir de forma simple en una práctica que puede enriquecer profundamente nuestra experiencia de vida.

Respirar conscientemente se va transformando en una herramienta que favorece nuestro bienestar. Atender la respiración promueve un estado de relajación. Estado que va permitiendo al cuerpo detener la cascada bioquímica neuro-hormonal que está continuamente andando como consecuencia del estrés. No es nuevo mencionar que el ritmo de la ajetreada vida actual mantiene nuestro sistema nervioso en modo de supervivencia. Activo, aún cuando no existe una amenaza real para la vida. Son las preocupaciones y angustias de la anticipación incesante del día a día, el detonante que sostiene el modo encendido de huida o ataque del cuerpo. Y por supuesto el consecuente impacto negativo en la salud que resulta de permanecer nadando en adrenalina y cortisol. Atender la respiración nos trae al momento presente donde podemos darnos cuenta que no está pasando nada. No hay amenaza, solo posibilidades mentales.

Otros beneficios de entrar en un estado de relajación mientras somos conscientes de la respiración son la modulación del sistema inmunológico favoreciendo la respuesta antiinflamatoria y también la posibilidad de potenciar nuestro enfoque mental.

Respirar conscientemente nos va llevando a sintonizar con nuestra experiencia interna, un encuentro con nosotros mismos más allá de nuestro cuerpo físico. Va subiendo poco a poco el volumen de nuestra atención hacia lo interno mientras disminuye la agitada atención hacia lo externo.

Por otra parte la respiración nos recuerda la interdependencia que tenemos con el mundo que nos rodea; inhalar y exhalar nos mantiene en constante intercambio con el entorno. Desde esta perspectiva, respirar conscientemente se convierte en un puente entre lo individual y lo universal. Aunque nos percibimos como seres individuales, somos parte del todo, respirar nos muestra la unidad con la totalidad de la existencia.

Empieza a dar atención a tu respiración, empieza a nutrir tu conexión interior y disfruta de la liviandad que tu profundidad tiene para ti.

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