
Sin duda la introspección es el principio base del bienestar integral, porque es la conexión con nosotros mismos la que guía el camino hacia la salud y la plenitud; la que permite cultivar el amor propio para transformar todos los demás aspectos.
Considero la introspección como el arte de ser consciente. La observación consciente que realizamos de nosotros mismos, que va permitiendo darnos cuenta de lo que sucede dentro de nosotros y a nuestro alrededor, y también la forma como interactuamos con todo. Un proceso que nos lleva por el camino del autoconocimiento, donde usamos nuestras emociones y pensamientos para descubrir nuestra forma individual de percibir el mundo.
La introspección no tiene una connotación religiosa o mística; es la forma de explorar nuestro aspecto espiritual con la simple atención hacia adentro. Aunque no es una técnica, existen muchos métodos que nos permiten hacer esa mirada interna, variados métodos similares en su fin pero diferentes en su forma de aplicación práctica, cada uno de ellos inspirados en lo que ha funcionado para seres humanos que seguramente desde la gratitud de su despertar deciden compartir su experiencia con los demás y que al igual que la diversidad humana que somos, son métodos que resuenan de forma individual.
Cuando a través de la introspección empiezas a entrar en contacto con ese espacio interno, empieza el proceso de autodescubrimiento. Empiezas a darte cuenta de ti y vas encontrando los patrones que están detrás de las situaciones de tu vida, el lugar desde el cual surgen tus acciones.
Poco a poco irán saliendo a la luz las ideas y creencias detrás de tu realidad, dejando al descubierto profundos sentires grabados en la memoria celular de tu cuerpo, que afloran en petición de ser atendidos para poder ser liberados. Esto es maravilloso, porque puedes indagar en todo lo que empiezas a ver sobre ti, para encontrar los miedos ocultos, los apegos, las necesidades y las cargas de la historia del pasado, que tan pronto como son vistas pueden ser transformadas, se van disolviendo en la medida que llevas atención y amor a esos espacios, dejándote en una liviandad motivadora y permitiéndote empezar a crear una realidad diferente para tu vida.
Nada de lo que nos ocurre es coincidencia y todo puede ser usado para conocernos, si una situación está al frente nuestro tenemos una oportunidad de observar, de ir explorando para encontrar el aprendizaje que esconde. Tu propia observación te va dando las indicaciones que necesitas para saber por donde ir, irás refinando e integrando hasta tener la certeza de la claridad de lo que cada experiencia trae para ti.
Disponemos de mucha información al respecto, pero no es la teoría sino la práctica del día a día lo que hace la diferencia, el generar el espacio y el hábito de parar para dar atención a nuestro interior, es tiempo de conexión interna que nos nutre e impulsa, es tiempo oro invertido. Es la conexión con el corazón la que nos permite ser observadores momento a momento y tiene el potencial de dar paso a la expresión espontanea y auténtica de tu esencia.
Te invito a cerrar los ojos y empezar la aventura.
