
Una de las elecciones más satisfactorias en mi experiencia humana ha sido decidir desde el corazón querer ser feliz y por tanto tomar responsabilidad absoluta por mi vida. No estoy hablando de la responsabilidad por las obligaciones derivadas de nuestros roles o de cumplir con los deberes domésticos y las tareas laborales, tampoco la responsabilidad por pagar las cuentas o cumplir las normas de buen ciudadano.
En realidad hablo de la posibilidad innata que poseemos los seres humanos de ser los líderes absolutos de nuestra vida, empoderándonos desde nuestro interior, desde nuestra esencia y dejando la dependencia y la necesidad de culpar al entorno para justificar nuestras circunstancias. Asumir en un gesto amoroso consigo mismo la responsabilidad de avanzar hacia el bienestar y la dicha, accionando con confianza en el propio ritmo, tomando las decisiones que van impulsando el paso a paso del camino, en coherencia con nuestro sentir y anhelo más profundo.
Elegí empezar con este tema porque en el primer año que lleva Equilibrium acompañando a las personas en el deseo de recuperar su salud o mejorar su bienestar, he notado que aquello que mantiene a muchos en un lugar de quietud o en un movimiento circular sin buen resultado respecto a su vida, es la queja y la culpa que se proyecta sobre los demás en una inútil exigencia al afuera de que resuelva sus dificultades, problemas e insatisfacciones. Elección, que los deja pasivos frente a su existencia, en resignación con su destino y en espera de un cambio futuro que alguien o algo traiga, y sin querer o poder ver las infinitas simples posibilidades disponibles que tienen hoy para iniciar su camino a estar en armonía, salud y plenitud, posibilidades que surgen naturalmente cuando dices si y decides hacerte cargo de ti mismo.
No es mi intención juzgarlo, no hay correctos o incorrectos, menos aún cuando he estado en ese lugar, pero es un hecho que cedemos el poder personal y la libertad de ser los conductores de nuestra vida, para convertirnos en víctimas de nuestro mundo.
Vivimos los días en tal automático que ni siquiera nos damos cuenta que no hay obstáculos en el camino, solo estamos nosotros y nuestras ideas limitando la expresión de nuestro ser. Es cierto que cada quien está haciendo lo mejor que puede con la conciencia que tiene en cada momento, pero aunque deseamos un cambio en la vida y en la salud, estamos tan acostumbrados a la forma como llevamos los dias, que seguimos haciendo lo mismo todo el tiempo; tal vez intuimos el desafío que implica ver lo que no queremos ver, cambiar lo que no queremos cambiar y renococer nuestra propia inconsciencia; desafío ante el que lo más fácil es optar por elegir la inercia de lo conocido, la inercia de lo mismo de siempre, porque ¿qué más da si ya lo sabemos hacer así?.
Necesitas tomar la decisión, decir ya no más de lo mismo. Necesitas asumir tu poder personal y la responsabilidad por ti. Dejar de cumplir las expectativas familiares, sociales y culturales de la época y el lugar al que pertenecemos, que suponen lo que tenemos que hacer, lograr, tener y como debemos ser; dejar de fraccionarnos y recuperar nuestra autonomía. Soltar las muletas y bastones que nos permitieron avanzar en algún momento, y tomar a dos manos el timón en la dirección que queremos.
Las personas naturalmente estamos diseñadas para asumir las riendas de nuestra propia vida; podemos aprender a integrar nuestros aspectos y reconectar con el poder que tenemos para lograr y sostener el bienestar y la salud que tanto deseamos. Somos seres únicos, no podemos ni tenemos que adaptarnos a una forma determinada porque no hay dos seres humanos iguales; puedes encontrar tu propia ruta e ir avanzando hacia el propósito de tu salud y plenitud. Pero eres tú quien tiene que elegirlo, nadie lo puede hacer por ti.
Lo que descubrí en mi experiencia es que el camino al bienestar y la plenitud empezó cuando dejé de hacer lo que pensaba que el afuera exigía de mi y escuché el llamado de mi corazón; siempre digo que por muchos años parecía uno de estos caballos que llevan por la carretera con anteojeras que le impiden mirar a los lados y ver toda la perspectiva de su camino; por temor al castigo desde muy niña hice todo lo que decían que tenía que hacer para «hacerlo bien», con un arraigado miedo a equivocarme y una sensación de que había algo innato malo conmigo, se fue tejiendo una coraza de rigidez, control, estructura, exigencia, seriedad y disciplina que si bien me permitió sobrevivir y lograr todo lo que yo aprendí y creía que se esperaba de una «exitosa buena persona«, también sepultó mi esencia espontánea, alegre, inocente y liviana.
Pero hay tal perfección en la vida, que desde la profundidad olvidada de nuestro ser, pulsa el llamado a volver al corazón y reactivar la conexión con nuestra esencia; estoy convencida que el cambio que anhelamos hacer en la vida para estar bien, viene desde la innegable necesidad de volver a esta profundidad interna y que este momento llega para todos.
El primer paso es la decisión de asumir la responsabilidad por tí, aún cuando no comprendas profundamente qué significa; e inevitablemente es la mirada interna y la reconexión consigo mismo la que va nutriendo el amor propio y con enfoque va guiando el proceso. Decídelo y en ese momento se abrirán ante ti todas las puertas que necesitas.
Equilibrium busca incentivar el cambio que deseas, acompañarte y guiarte en este reencuentro contigo mismo, ayudándote a descubrir las herramientas más apropiadas para ti. No se trata solo de actitud positiva, también de tu decisión, acción y compromiso, para tener la maestría de tu propia vida. Vivir sano, pleno y feliz es posible para todos.
